Nuraga Sa Domu e S’Orcu

Sa Domu e S’Orcu es un complejo nurágico especialmente sugerente porque se encuentra junto a una de las playas de Costa Rei – Santa Giusta, construido sobre una pequeña elevación a 58 metros sobre el nivel del mar. Actualmente el nuraga está en gran parte sepultado por la vegetación y hasta hace poco tiempo en estado de total abandono. La acción impulsora del alcalde Murgioni y de los voluntarios pretende imprimir un nuevo rumbo a los estudios sobre el yacimiento, con la convicción de que el nuraga, una vez limpiado y objeto de las oportunas restauraciones, pueda revelarse como uno de los más sugerentes de la isla, con esa mirada al mar que sugiere antiguas sabidurías arquitectónicas. No es el único tesoro heredado del pasado. Castiadas tiene de hecho un territorio aún por descubrir desde el punto de vista arqueológico que podría convertirse en otro de los atractivos turísticos además del esplendor de sus costas.

La estructura del nuraga Sa Domu e S’Orcu

«Sa Domu e S’Orcu» es una construcción que podría aportar nuevos descubrimientos y nuevos conocimientos sobre la historia más antigua de los sardos y de Cerdeña. Es quizás uno de los pocos que mira al mar. Su propia arquitectura es muy compleja: el edificio era accesible desde el lado suroeste donde se encuentra un corredor de 3 metros de largo. Está constituido por un torreón bilobulado (dos torres principales conectadas entre sí) erigidas en la parte más alta de la colina y que engloban los afloramientos rocosos sobre los que fueron construidas. Las dos torres, de forma semicircular, tienen un diámetro de aproximadamente 7,50 metros, un espesor de más de 1 metro y una altura residual de 3,10 ~ 3,5 metros. Están constituidas por grandes bloques en la base, poco trabajados pero colocados de manera precisa, que se vuelven más pequeños y mejor trabajados hacia la cima. El torreón principal está rodeado por una cortina antemural y por una muralla que comprende 5 torres secundarias, actualmente ya no visibles. Las franjas murarias internas son imponentes, constituidas por hileras regulares de aproximadamente 4 metros de altura por 10 metros de longitud; conectan las dos torres principales entre sí en el lado noroeste y noreste. Para completar la cortina muraria encontramos un muro regular de 15 metros de sillares bien escuadrados y de grandes dimensiones, que se inserta tanto en las estructuras rocosas como en las dos torres principales, cerrando el lado sureste del complejo nurágico. Los derrumbes no permiten identificar estructuras internas, sino solo observar algunas estrechas aspilleras rectangulares de aproximadamente 20 cm de ancho en las torres. Fuera del antemural, a pocos metros en el lado occidental, se encuentran dos grandes estructuras circulares separadas de la restante construcción; se plantea la hipótesis de que sean recintos o bases de cabañas.