Nuestra estructura fue inaugurada en 1996. Está inmersa en el verdor de una finca de 46 hectáreas, en cuyo interior se cultivan cereales, olivos y árboles frutales, y se encuentra en estrecho contacto con la naturaleza.
Ideal para quienes, durante las vacaciones, desean disfrutar de la tranquilidad y la paz en un ambiente cálido y familiar. La majestuosidad de la naturaleza circundante amplifica el sentido de espiritualidad, hasta encantar ojos y alma. El bramido de los ciervos, el canto de los pájaros, el aullido de los zorros durante la noche, le harán descubrir toda la belleza de la naturaleza. Un lugar donde regenerarse recuperando el contacto con las prioridades de la vida, perdidas de vista en el caos de la cotidianidad.