Agricultura y ganadería

En Castiadas, la agricultura y la ganadería forman parte de la historia y la identidad del territorio. La llanura, amplia y predominantemente llana, siempre ha ofrecido tierras aptas para el cultivo y el pastoreo, mientras que las obras de saneamiento iniciadas entre los siglos XIX y XX hicieron productivas zonas antes difíciles, contribuyendo a rediseñar el paisaje rural. La colonia penal agrícola tuvo un papel central en este proceso: aquí se desarrollaron actividades organizadas de roturación y cultivo, con producciones orientadas a cereales y hortalizas, junto con la gestión del ganado y otras labores vinculadas a los recursos locales. En la segunda posguerra, con la reforma agraria, el territorio se estructuró aún más mediante explotaciones y fincas, reforzando una vocación rural que todavía hoy convive con la valorización turística del territorio.

En Castiadas, la agricultura forma parte del ADN del territorio: la gran llanura y las intervenciones de saneamiento, junto con la posterior reorganización de la propiedad agraria, han favorecido la creación de explotaciones y fincas y han modelado un paisaje rural todavía bien reconocible. Hoy las producciones siguen una doble dirección: por un lado, cultivos más «clásicos», como cereales y forrajes; por otro, actividades más especializadas, con huertos, frutales y sobre todo cítricos, donde se cultivan naranjas, mandarinas y clementinas, junto con otros cultivos típicos del área mediterránea.
Un capítulo importante es también la vid: la presencia de la cooperativa local ha apoyado con el tiempo la viticultura y continúa representando un punto de referencia para los productores. Junto a los cultivos tradicionales, el territorio está valorizando también recursos vinculados al matorral: en los últimos años se ha desarrollado de forma significativa el cultivo del mirto, señal de un sector que se renueva y diversifica.
La ganadería completa este panorama: en las zonas más interiores está extendida sobre todo la ganadería ovina y bovina, con presencia también de cabras, porcinos y equinos, a menudo en sistemas extensivos ligados a los pastos. Está presente además la apicultura, favorecida por la biodiversidad del territorio, con producciones de miel y derivados vinculadas a las floraciones del matorral mediterráneo.